Los gases de Halón son químicos licuados que se usan para extinguir el fuego por medio de  la captura de los radicales libres que se generan en la combustión. El Halón 1211 y 1301 a su afección al medio ambiente, son caracterizados por tener un poder de destrucción de la capa de ozono totalmente destructivos, e irreversibles por lo que fueron prohibidos y retirado del mercado aun que  resultaban ser una de las sustancias más eficaces para la extinción de fuegos. Estas sustancias no destruyen el ozono directamente, sino que primero sufren una fotólisis, formando bromuro de hidrógeno, moléculas que tampoco reaccionan con el ozono directamente, pero que se descomponen lentamente dando, una pequeña cantidad de átomos de bromo y de moléculas de monóxido de bromo que son las que catalizan la destrucción del ozono. Se debe tener en cuenta que los  Gases  1301 y  1211 poseen los potenciales de destrucción de ozono más elevados y considerables.

 

Los efectos que causan los Halones  en  la salud humana son variados en función del tipo de sustancia que se trate:

Bromuro de metilo penetra especialmente por los pulmones causando serios problemas, incluso la muerte. Puede atacar el sistema nervioso, provocando mareos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, sueño, debilidad, visión borrosa y, en dosis y tiempos prolongados, puede provocar convulsiones y desmayos. Por lo general después de un contacto excesivo al bromuro de metilo se presentan daños crónicos irreversibles en el hígado, riñones y pulmones. Según investigaciones también existe la posibilidad de causar cáncer y defectos de nacimiento.

Difluordibromometano: Irrita el tracto respiratorio, generando a bajas concentraciones tos, dolor de garganta, dificultad respiratoria y jadeo, y a elevadas concentraciones, confusión mental, somnolencia e incluso pérdida de conocimiento. La inhalación de la sustancia en altas concentraciones puede originar edema pulmonar y afectar al sistema nervioso central.

 

Estamos especializados en el tratamiento tanto en retirada, saneamiento y sustitución de residuos y otros gases fluorados como el Dióxido de Carbono o el HFC 227 totalmente actuales.

 

  • Recogida.
  • Transporte.
  • Tratamiento.
  • Gestión documental.
  • Saneamiento de instalación.
  • Estudio de las alternativas posibles y suministro de agentes alternativos.
  • Transferencia de responsabilidad sobre el residuo del poseedor al gestor.
  • Gestión del transporte y de toda la documentación necesaria para la administración.

 

 

Las empresas a las que ofrecemos servicios de sustitución de Halón lo han reemplazado por otro gas homologado después de un estudio y proyecto por parte de nuestros peritos e Ingenieros Técnicos.